lunes, 27 de febrero de 2012

La virtud de ser humilde

Buenas tardes:

En primer lugar, feliz comienzo de semana, espero, de corazón, que así sea.

Hoy quiero compartir con vosotros una reflexión sobre un aspecto importante, a mi entender, en la vida de toda persona: la humildad.

Como siempre, me gusta "acercarme" al diccionario para ver qué nos dice sobre el término en cuestión. Concretamente, en su primera acepción (que es la que nos ocupa) dice así: "actitud de la persona que no presume de sus logros, reconoce sus fracasos y debilidades y actúa sin orgullo". Analizando el significado, me paro a pensar si realmente hay personas humildes... Pero sí, sí que las hay y desde luego, creo firmemente que debemos ir creciendo en humildad, para de este modo, crecer como personas.

Tres son las características de una persona humilde según su definición:

  1. Persona que no presume de sus logros: ya decíamos en otra de las entradas que el mundo, hoy, con sus prisas, sus exigencias etc. nos está sirviendo en bandeja ser posesivos, individualistas, competitivos (entendiéndose el término desde un punto de vista destructor) y muchas actitudes más que se alejan por completo del ser humilde... Por eso, creo firmemente que aquel que lucha por sus ideales, por conseguir sus sueños, por crecer profesionalmente etc. pero no alardea de ello, no bravuconea, no demuestra su valía con altanería, ese, ya tiene un punto a su favor.
  2. Persona que reconoce sus fracasos y debilidades: es este segundo nivel la cosa empieza a complicarse, y mucho. Reconocer nuestros errores (yo el primero), es ardua tarea... En muchas ocasiones, reconocer un error implica incoscientemente "sentirse inferior", y eso nos pone en alerta. Sin embargo, creo que reconocer nuestras limitaciones nos debe hacer mejores, ya que es imposible comprender al otro si sólo te interesa tu propia opinión y no la de los demás... A éste individuo no hay nada que le impida reconocer que se ha equivocado, ya que no le importa lo que los demás piensen; estoy seguro que ahora mismo se os viene a la cabeza alguna persona así. Y aquí entra el tercer nivel.
  3. Persona que actúa sin orgullo: aquí juega un papel importante la autoestima que cada uno tenemos... Ya lo hemos adelantado antes, pero en la mayoría de los casos, las personas orgullosas, engreídas y poco permeables, son aquellas en las que de fondo existe una baja autosestima, y usan como coraza esa "fuerza exterior". El orgullo entendido como arrogancia, como exceso de estimación propia, es una lacra que no permite el desarrollo de la persona; por desgracia, está presente en nosotros más de lo que debiera y éste actúa como bloqueo de lo que hoy nos ocupa: la humildad.
Me gustaría cerrar la reflexión, dejandoos una serie de frases sobre la humildad, que a mí personalmente, me han servido para acercarme un poco más a su significado y lo que ello implica:

  • "El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad". (Ernest Hemingway).
  •  "La humildad de los hipócritas es el más grande y el más altanero de los orgullos". (Martin Lutero)
  •  "No nos creamos necesarios". (San Juan Bosco)
  •  "Un hombre debe ser lo suficientemente grande como para admitir sus errores, lo suficientemente inteligente como para aprovecharlos y lo suficientemente fuerte para corregirlos". (Khalil Gibran)
  •  El que con perspicacia reconoce la limitación de sus facultades, está muy cerca de llegar a la perfección". (Johann Wolfgang von Goethe)
  • La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas. (Anónimo)
Muchas frases más podríamos poner, pero creo que éstas, reflejan claramente qué es la humildad. Es mi intención, con esta entrada, que nos paremos a pensar dónde estamos en la balanza: más cerca de la humildad, o por el contrario, ¿es el orgullo el que vence?  Tú respondes...

Como siempre, gracias por leer.

Un saludo,
Jose.

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